Viendo tu cuerpo herido así desnudo
inerte y tan perfecto,
teniendo abierto así el pecho
por sufrimientos tan crudos;
de un Amor así no dudo
[y creo],
mirando a tu cuerpo así desnudo
inerte y tan perfecto.
Tu Santo cuerpo así desnudo,
de Gloria pleno y de Vida.
De un Sepulcro a la alborada
qué puertas abres para el mundo.
De oír promesa así no dudo
[y espero],
que de tal Cuerpo así desnudo
de gloria me llene y de vida.
Sublime Cuerpo así desnudo
de Divinidad desposeído.
Feliz el hombre que ha creído
que el sacerdote en manos pudo
traer a Dios aquí, y recibiéndote no dudo
[y amo],
Sublime Cuerpo así desnudo
de Divinidad desposeído.
P. Harley Carneiro, IVE