Mirándote ahí no puedo
sin gemidos suspirar
hasta el cielo suplicar
y Tu perdón he de implorar
porque mucho he pecado.
Velo traigo en mis ojos;
nada puedo contemplar.
En Tu Corazón deseo entrar
para Tu Gloria vislumbrar
y el Amor que a mí has dado.
Crucificado y escarnecido,
atormentado y afligido.
Como el Profeta Mayor en la historia,
Te pido: “Muéstrame Tu Gloria”.
Resucitado y Glorificado,
de toda Vida y Salud colmado.
Como el ladrón en el Calvario,
Te pido: “Acuérdate de mí en Tu Gloria”.
P. Harley Carneiro, IVE