Los anuncios de la Pasión (1ª parte)
R.P. Gustavo Pascual, monje IVE.
Introducción
En este trabajo vamos a estudiar primero los anuncios de la pasión en los sinópticos para ver luego en conjunto hasta donde conocían los apóstoles la Pasión y por otra parte conocer en detalle la profecía de Jesús sobre su Pasión en estos tres anuncios. En segundo lugar conociendo la profecía en su conjunto veremos los oráculos proféticos sobre ella.
PRIMERO: PREDICCIONES DE LA PASIÓN
Primera predicción de la Pasión
Mateo 16, 21
“Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día”.
Marcos 8, 31
“Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días”.
Lucas 9, 22
“Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día»”.
Mateo dice que desde entonces comenzó a manifestar a sus discípulos. ¿Desde cuándo? Desde la profesión de Pedro en Cesarea de Filipo. Marcos y Lucas no hacen referencia a un momento particular de la vida de Cristo. Mateo dice que debía ir a Jerusalén, es decir, allí le iban a ocurrir las cosas que luego dice. Marcos y Lucas nada dicen en esta predicción sobre el lugar en que Cristo iba a padecer.
¿Quién iba a padecer?, Mateo no le da ningún nombre particular sino que es Jesús el que les está hablando. Marcos y Lucas dicen que al que le van a ocurrir esas cosas es al “Hijo del hombre”. ¿Qué cosas le van a ocurrir? Debe sufrir mucho, dicen los tres sinópticos. Marcos y Lucas agregan que va a ser reprobado. Lo van a matar. Y al tercer día va a resucitar. ¿Quiénes lo van a reprobar? Los ancianos, los sumos sacerdotes y los escriban dicen los tres sinópticos. Agregamos algún dato más: “esta predicción debió de ser privada, a solos los apóstoles. El contexto así lo persuade. Mt 16, 21 habla de los discípulos. Y Mc 8, 34 dice que después llamó a la muchedumbre juntamente con los discípulos”[1]. Al norte de la Galilea, en el año 29 entre Mayo y Julio[2].
Podemos concluir de esta primera predicción, la cual, ocurre después de la confesión de Pedro en Cesarea de Filipo, que Jesús, el Hijo del hombre, va a ir a Jerusalén y allí va a sufrir mucho, va a ser reprobado de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escriban, lo van a matar y al tercer día va a resucitar.
Segunda predicción de la Pasión
Mt 17, 22-23
“Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará.» Y se entristecieron mucho”.
Mc 9, 30-32
“Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.» Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle”.
Lc 9, 44- 45
“«Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.» Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto”.
¿Dónde ocurrió esta predicción? Mateo y Marcos dicen que iban caminando por Galilea probablemente en Daburiyeb, pequeña aldea ubicada a los pies del monte Tabor días después de la primera predicción[3]. Marcos dice: “saliendo de allí”, de la pequeña aldea donde había curado a un endemoniado epiléptico[4]. Marcos dice que entró en una casa y allí le preguntaron sus discípulos sobre el exorcismo. También puede que Marcos haga referencia que la predicción fue al salir de la casa.
¿Delante de quién la dijo? De sus discípulos, dice Marcos que agrega que no quería que nadie supiese que estaba allí para poderles enseñar. ¿A quién le van a ocurrir las cosas que predice? Al Hijo del hombre dicen los tres sinópticos. ¿Qué cosas le van a ocurrir? Será entregado en manos de hombres (Mt, Mc y Lc), le matarán y al tercer día resucitará (Mt y Mc). ¿Cuál fue la reacción de los discípulos? Tristeza dice Marcos. Los discípulos no entendían lo que les decía (Mc y Lc), les estaba velado de modo que no comprendían (Lc) y temían preguntarle sobre el asunto (Mc y Lc).
Podemos concluir de esta predicción que fue dicha al pie del monte Tabor en Galilea ante sus discípulos, probablemente los apóstoles solamente. Les dijo que el Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, los matarán y al tercer día resucitará. En esta predicción no dice en particular en manos de quien va a ser entregado sino sólo en manos de los hombres. Agrega a la primera la reacción de los discípulos. Primero la tristeza por lo que les decía. Además que no entendían lo que les decía y temían preguntarle.
Tercera predicción de la Pasión
Mt 20, 17-19
“Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará»”.
Mc 10, 32-34
“Iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará»”.
Lc 18, 31-34
“Tomando consigo a los Doce, les dijo: «Mirad que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre; pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán, y al tercer día resucitará.» Ellos nada de esto comprendieron; estas palabras les quedaban ocultas y no entendían lo que decía”.
¿Dónde ocurre esta predicción? Camino a Jerusalén (Mt, Mc y Lc). Dice Leal: “La ida a Jericó la consideran los Sinópticos como ascensión a Jerusalén, porque de hecho el término del viaje era la capital, y Jericó iba a ser paso nada más. El Señor viene de Efrén. No creemos que fuera directamente de Efrén a Betania, sino que de Efrén se dirigió a Jericó y de allí a Betania y Jerusalén. Tal vez ha dado vuelta para hacer tiempo. De hecho en Jerusalén ya hay peregrinos, y echan de menos a Jesús (Jn 11, 55-56)”[5]. ¿Cuándo ocurre? En Febrero del año 30 ya cercana su última Pascua[6]. ¿A quién hizo la predicción? A los doce dicen los tres sinópticos.
¿Quién va a ser entregado? El Hijo del hombre en los tres sinópticos. ¿Qué le va a suceder? Será entregado a los sumos sacerdotes y escribas, le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, (Mt, Mc y Lc); lo escupirán (Mc, Lc), lo insultarán (Lc), lo azotarán (Mt, Mc y Lc) y le matarán (Mc y Lc) con muerte de cruz (Mt) y al tercer día resucitará (Mt, Mc y Lc). Lucas también agrega un dato interesante: se cumplirá lo profetizado acerca del Hijo del hombre.
Si bien no dice explícitamente donde va a suceder esto, podemos entenderlo de las palabras “Mirad que subimos a Jerusalén” (Mt, Mc y Lc) “y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron para el Hijo del hombre” (Lc). Lucas agrega que nada comprendieron de esto, sus palabras les quedaban ocultas y no las entendían.
Esta tercera predicción es más detallada pues agrega cosas más particulares sobre lo que van a hacer con el Hijo del hombre.
Conclusión
¿Qué nos dicen en resumen las tres predicciones de la Pasión? Que el Hijo del hombre, es decir, Jesús, va a sufrir en Jerusalén, cumpliendo allí todo lo que dijeron los profetas. Va a ser entregado a los sumos sacerdotes y escribas que lo reprobarán, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para burlarse de él, va a sufrir mucho, lo escupirán, lo insultarán, lo azotarán y le matarán crucificándolo y al tercer día resucitará.
Esta es la profecía que dijo Jesús ante sus discípulos en las tres predicciones desde Cesarea de Filipo a Jerusalén. Entre la confesión de Pedro y la última Pascua de su vida. Sin embargo, a pesar de la claridad de la profecía y de los detalles de ella, los evangelistas dicen que los doce no entendían lo que les decía y temían preguntarle.
Creo que los datos de la Pasión los entenderían mejor porque conocían casos de crucifixiones y por eso al decirles estas cosas se entristecieron. De todas maneras la crucifixión de Jesús chocaba con la concepción mesiánica que tenían. De hecho, después de la tercera predicción de la pasión se presenta la madre de los Zebedeo[7] para pedirle un puesto en su reino para sus hijos porque seguramente pensarían que sería conquistado al subir a Jerusalén. Además ante la ambición de los doce por ser ministros del reino Jesús les habla sobre el servicio como distintivo de los que pertenezcan al reino que va a instaurar[8]. Hasta Pedro en nombre de los doce después de su confesión quiso apartar a Jesús de su Pasión[9].
No entendían nada sobre la resurrección pues era para ellos un término y un concepto totalmente nuevo, al menos, sobre una resurrección personal después de tres días de muerto. De hecho sabían de la resurrección final porque lo habían oído hablar de ella ante los saduceos[10] y también habían escuchado la conversación de Marta con Jesús[11]. En aquella conversación Jesús les dijo que Él era “la resurrección y la vida” y ellos vieron con gran asombro el poder de Jesús para resucitar a Lázaro pero nunca llegaron a entender, a mi modo de ver, la resurrección del mismo Jesús aunque la había profetizado. Sólo creyeron en ella después de haber estado con Él en su nueva vida de resucitado y sobre todo con perfección después de Pentecostés.
[1] Leal, Sinopsis Concordada de los Cuatro Evangelios, BAC
Madrid 19612, 220
[2] Leal, Sinopsis Concordada de los Cuatro Evangelios…, Plano Gráfico del Ministerio público del Señor.
[3] Cf. Leal, Sinopsis Concordada de los Cuatro Evangelios…, 223
[4] Mc 9, 14-29p
[5] Leal, Sinopsis Concordada de los Cuatro Evangelios…, 249
[6] Leal, Sinopsis Concordada de los Cuatro Evangelios…, Plano Gráfico del Ministerio público del Señor.
[7] Mt 20, 20-28p
[8] Mt 20, 24-28p
[9] Mt 16, 22
[10] Lc 20, 27-39
[11] Jn 11, 24-25

La confianza filial se prueba en la tribulación, ella misma se prueba (cf. Rm 5, 3-5). La principal dificultad se refiere a la oración de petición, al suplicar por uno mismo o por otros. Hay quien deja de orar porque piensa que su oración no es escuchada. A este respecto se plantean dos cuestiones: Por qué la oración de petición no ha sido escuchada; y cómo la oración es escuchada o “eficaz”.
“Orad constantemente” (1 Ts 5, 17), “dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo” (Ef 5, 20), “siempre en oración y suplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos” (Ef6, 18).“No nos ha sido prescrito trabajar, vigilar y ayunar constantemente; pero sí tenemos una ley que nos manda orar sin cesar” (Evagrio Pontico, Capita practica ad Anatolium, 49). Este ardor incansable no puede venir más que del amor. Contra nuestra inercia y nuestra pereza, el combate de la oración es el del amor humilde, confiado y perseverante. Este amor abre nuestros corazones a tres evidencias de fe, luminosas y vivificantes:
La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo. Los grandes orantes de la Antigua Alianza antes de Cristo, así como la Madre de Dios y los santos con Él nos enseñan que la oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios. Se ora como se vive, porque se vive como se ora. El que no quiere actuar habitualmente según el Espíritu de Cristo, tampoco podrá orar habitualmente en su Nombre. El “combate espiritual” de la vida nueva del cristiano es inseparable del combate de la oración.
Mirado positivamente, el combate contra el ánimo posesivo y dominador es la vigilancia, la sobriedad del corazón. Cuando Jesús insiste en la vigilancia, es siempre en relación a Él, a su Venida, al último día y al “hoy”. El esposo viene en mitad de la noche; la luz que no debe apagarse es la de la fe: “Dice de ti mi corazón: busca su rostro” (Sal 27, 8).


El motivo de “la voluntad de Dios” es el lema para estar seguro de cumplir nuestra misión sobrenatural, mejor aún que el de la “gloria de Dios”, pues a veces el lema de la gloria de Dios encubre nuestra voluntad bajo pretextos especiosos. En resumen la gran ilusión de los activistas está en gastar demasiados esfuerzos en producir frutos y de hacer demasiado pocos esfuerzos por vivir en Cristo. De esta falta de vida en Cristo se sigue la esterilidad real de su apostolado ya que, como dijo Jesús, “sin mí no podéis nada”; y en cambio, el que cree en El hará las obras de Cristo y aún mayores; pero creer en Cristo es estar incorporado en El por una fe viva que supone la caridad. El sarmiento que no está incorporado a la vid no puede dar frutos, nosotros tampoco si no permanecemos en Cristo.







4. En la plenitud de los tiempos mesiánicos Jesús anuncia muchas veces la paternidad de Dios con relación a los hombres remitiéndose a las numerosas expresiones contenidas en el Antiguo Testamento. Así se expresa a propósito de la Providencia Divina para con las criaturas, especialmente con el hombre: vuestro Padre celestial las alimenta.’ (Mt 6, 26. Cfr. Lc 12, 24), ‘sabe vuestro Padre celestial que de eso ten is necesidad’ (Mt 6, 32. Cfr. Lc 12, 30). Jesús trata de hacer comprender la misericordia divina presentando como propio de Dios el comportamiento acogedor del padre del hijo pródigo (Cfr. Lc 15, 11-32); y exhorta a los que escuchan su palabra: ‘Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso’ (Lc 6, 36).

