Devoción a Nuestra Señora

San Alberto Hurtado

Es un elemento esencial en la vida cristiana. En los Ejercicios aparece continuamente: En todos los grandes coloquios: Infierno, Reino, Banderas, 3 grados de humildad; en las meditaciones de la Encarnación y del Nacimiento, en 2ª y 3ª semanas; en la oblación del Reino; mis votos religiosos en presencia de María.

El alma cristiana está llena de esta devoción. Los cruzados al caer: “Madre de Dios, ten misericordia de mí”, y los sarracenos los remataban: “Perro pagano, Dios no tiene Madre”. En países de misión, el Islam que avanza, se ve detenido por María. Esas religiosas indígenas, todas con títulos de María, Capillas, Rosario, Escapulario, Templos, Peregrinaciones, Grutas.

1. En qué se funda la devoción a María

Es una lástima que prediquen esta devoción poética: Palma de Cades, Rosa de Jericó, ponderando únicamente su hermosura. El verdadero fundamento no lo descubre el hombre raciocinando (pues no acepta la idea de privilegio), sino orando bajo la inspiración del Espíritu Santo. En nuestra oración hallamos tan natural el privilegio de María antes de todo mérito suyo. Se ve en la celebración del 8 de diciembre. El pueblo que ora lo intuye. En Lovaina en el 50º aniversario de la Inmaculada Concepción, había iluminación hasta de las casas más modestas. Un niño es interrogado: En la Fiesta de Nuestra Señora, ¿tú le tienes envidia? -Nadie tiene envidia de la Madre.

2. La gracia de María funcional:

La gracia de María es gracia funcional. Toda gracia es funcional, en provecho de todos los demás, justos y pecadores. No se trata de honores sino de funciones. La función de María es ser Madre de Dios, y su gracia es para nosotros lo que funda nuestra esperanza, ya que la preferida de Dios es mi Madre, ¡qué bien lo entendieron los cristianos de la Edad media, en esos himnos maravillosos!

Todo tu honor, lo alcanzaste para nosotros.

Tú tienes que sernos la puerta de la vida,

como Eva lo fue de la muerte.

La gracia funcional de María persiste: Cuando Dios ha elegido una persona para una función no cambia de parecer. San José, patrono de la Sagrada Familia; la Sagrada Familia creció y es la Iglesia, luego José, patrono de la Iglesia. María al cuidado doméstico de la Sagrada Familia… Ésta crece al cuidado doméstico de la Iglesia: “Así como cuando vivía Jesús iba usted, oh Madre, con el cántaro sobre la cabeza a sacar agua de la fuente, venga ahora a tomar agua de la gracia y tráigala, por favor, para nosotros que tanto la necesitamos”.

3. Modelo de cooperación

María como Madre no quiere condecoraciones ni honras, sino prestar servicios. Y Jesús no va a desoír sus súplicas, Él, que mandó obedecer padre y madre. Su primer inmenso servicio fue el “Hágase”… y el “He aquí la Esclava del Señor” (Lc 1,38). Todos los teólogos de acuerdo en admitir que no habríamos tenido Encarnación si María se hubiese resistido (¡cuántas encarnaciones de Dios en el alma de sus fieles fallan por nuestra culpa!). Dios hizo depender su obra del “Sí” de María. Sin hacer bulla prestó y sigue prestando servicios: esto llena el alma de una santa alegría y hace que los hijos que adoran al Hijo, no puedan separarlo de la Madre. Varonil, fuerte y tierna, esta devoción afirmémosla. ¡Será la defensa de nuestros mejores valores!

 

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